LECTURAS DEL VIERNES XXV DEL T. ORDINARIO 28 DE SEPTIEMBRE


"Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?". Respondió Pedro: "El Mesías de Dios".





RESPUESTAS DE FE S.D.A.


SAN WENCESLAO


ANTÍFONA DE ENTRADA (Ex 36. 26. 27. 28)


Arrancaré de ustedes el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, dice el Señor. Les infundiré mi espíritu. Ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios.


ORACIÓN COLECTA


Inflama, Señor, nuestros corazones con el Espíritu de tu amor, para que pensemos y actuemos según tu voluntad y te amemos sinceramente en nuestro prójimo. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA


Hay un tiempo para cada cosa.


Del libro del Eclesiastés (Cohélet): 3, 1-11 Hay un tiempo para cada cosa y todo lo que hacemos bajo el sol tiene su tiempo.


Hay un tiempo para nacer y otro para morir; uno para plantar y otro para arrancar lo plantado. Hay un tiempo para matar y otro para curar; uno para destruir y otro para edificar. Hay un tiempo para llorar y otro para reír; uno para gemir y otro para bailar. Hay un tiempo para lanzar piedras y otro para recogerlas; uno para abrazarse y otro para separarse. Hay un tiempo para ganar y otro para perder; uno para retener y otro para desechar. Hay un tiempo para rasgar y otro para coser; uno para callar y otro para hablar. Hay un tiempo para amar y otro para odiar; uno para hacer la guerra y otro para hacer la paz.

 
¿Qué provecho saca el que se afana en su trabajo? He observado todas las tareas que Dios ha encomendado a los hombres para que en ellas se ocupen.
 
Todo lo ha hecho Dios a su debido tiempo y le ha dado el mundo al hombre para que reflexione sobre él; pero el hombre no puede abarcar las obras de Dios desde el principio hasta el fin. 

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.


Del salmo 143 

R/. Bendito sea el Señor, mi fortaleza.

 
Bendito sea el Señor, mi roca firme; El adiestró mis manos y mis dedos para luchar en lides. R/.
 
Él es mi amigo fiel, mi fortaleza, mi seguro escondite, escudo en que me amparo, el que los pueblos a mis plantas rinde. R/.
 
Señor, ¿qué tiene el hombre para que en él te fijes? ¿Qué hay en él de valor, para que así lo estimes? El hombre es como un soplo; sus días, como sombra que se extingue. R/.


ACLAMACIÓN (Mc 10, 45) 



R/. Aleluya, aleluya.

 
El Hijo del hombre vino a servir y a dar su vida por la redención de todos. R/.


Tú eres el Mesías de Dios. – Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho.


Del santo Evangelio según san Lucas: 9,18-22


Un día en que Jesús, acompañado de sus discípulos, había ido a un lugar solitario para orar, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?". Ellos contestaron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los antiguos profetas, que ha resucitado".

 
Él les dijo: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?". Respondió Pedro: "El Mesías de Dios". Entonces Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie.
 
Después les dijo: "Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día".

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Santifica, Señor, nuestras ofrendas y, por este sacrificio eucarístico, concédenos hacer llegar tu amor a todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Co 13, 13)


Ahora tenemos estas tres virtudes: la fe, la esperanza y la caridad; pero la caridad es la mayor de las tres.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Infunde, Señor, tu Espíritu Santo, en quienes hemos participado del mismo pan celestial y reanímanos con la alegría del amor perfecto. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Published in: on 27 septiembre, 2012 at 3:55  Dejar un comentario