LECTURAS DEL DOMINGO XXXII DEL T. ORDINARIO 11 DE NOVIEMBRE


Esta, en su pobreza, ha echado todo lo que tenía para vivir.




RESPUESTAS DE FE S.D.A.


SAN MARTÍN DE TOURS


ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 87, 3)


Que llegue hasta ti mi súplica, Señor, y encuentren acogida mis plegarias.


ORACIÓN COLECTA


Ayúdanos, Señor, a dejar en tus manos paternales todas nuestras preocupaciones, a fin de que podamos entregarnos con mayor libertad a tu servicio. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA


Con el puñado de harina la viuda hizo un panecillo y se lo llevó a Elías.


Del primer libro de los Reyes: 17, 10-16


En aquel tiempo, el profeta Elías se puso en camino hacia Sarepta. Al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí a una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo: "Tráeme, por favor, un poco de agua para beber". Cuando ella se alejaba, el profeta le gritó: "Por favor, tráeme también un poco de pan" Ella le respondió: "Te juro por el Señor, tu Dios, que no me queda ni un pedazo de pan; tan sólo me queda un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en la vasija. Ya ves que estaba recogiendo unos cuantos leños. Voy a preparar un pan para mí y para mi hijo. Nos lo comeremos y luego moriremos". Elías le dijo: "No temas. Anda y prepáralo como has dicho; pero primero haz un panecillo para mí y tráemelo. Después lo harás para ti y para tu hijo, porque así dice el Señor de Israel: ‘La tinaja de harina no se vaciará, la vasija de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envié la lluvia sobre la tierra’ ". Entonces ella se fue, hizo lo que el profeta le había dicho y comieron él, ella y el niño. Y tal como había dicho el Señor por medio de Elías, a partir de ese momento, ni la tinaja de harina se vació, ni la vasija de aceite se agotó.


Palabra de Dios.


Te alabamos, Señor.


Del salmo 145

R/. El Señor siempre es fiel a su palabra.

 
El Señor siempre es fiel a su palabra, y es quien hace justicia al oprimido; El proporciona pan a los hambrientos y libera al cautivo. R/.
 
Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al agobiado. Ama el Señor al hombre justo y toma al forastero a su cuidado. R/.
 
A la viuda y al huérfano sustenta y trastorna los planes del inicuo. Reina el Señor eternamente. Reina tu Dios, oh Sión, reina por siglos. R/.


Cristo se ofreció una sola vez para quitar los pecados de todos.


De la carta a los hebreos: 9, 24-28


Hermanos: Cristo no entró en el santuario de la antigua alianza, construido por mano de hombres y que sólo era figura del verdadero, sino en el cielo mismo, para estar ahora en la presencia de Dios, intercediendo por nosotros. 

En la antigua alianza, el sumo sacerdote entraba cada año en el santuario para ofrecer una sangre que no era la suya; pero Cristo no tuvo que ofrecerse una y otra vez a sí mismo en sacrificio, porque en tal caso habría tenido que padecer muchas veces desde la creación del mundo. De hecho, Él se manifestó una sola vez, en el momento culminante de la historia, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo.
Así como está determinado que los hombres mueran una sola vez y que después de la muerte venga el juicio, así también Cristo se ofreció una sola vez para quitar los pecados de todos. Al final se manifestará por segunda vez, pero ya no para quitar el pecado, sino para la salvación de aquellos que lo aguardan y en Él tienen puesta su esperanza.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.


ACLAMACIÓN (Mt 5, 3)

R/. Aleluya, aleluya.

 
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. R/.


Esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos.

 


Del santo Evangelio según san Marcos: 12, 38-44


En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la multitud y le decía: "¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplios ropajes y recibir reverencias en las calles: buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; se echan sobre los bienes de las viudas haciendo ostentación de largos rezos. Éstos recibirán un castigo muy riguroso". En una ocasión Jesús estaba sentado frente a las alcancías del templo, mirando cómo la gente echaba allí sus monedas. Muchos ricos daban en abundancia. En esto, se acercó una viuda pobre y echó dos moneditas de muy poco valor. Llamando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo: "Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos. Porque los demás han echado de lo que les sobraba; pero ésta, en su pobreza, ha echado todo lo que tenía para vivir". 


Palabra del Señor.


Gloria a ti, Señor Jesús.


Credo


PLEGARIA UNIVERSAL


Presentemos nuestras plegarias a Dios, nuestro Padre. Después de cada petición diremos:

Escúchanos, Padre. .
 
Para que todas las Iglesias cristianas busquen sinceramente la unidad y trabajen por alcanzarla. Oremos.
 
Para que crezcan entre nosotros las vocaciones sacerdotales y religiosas. Oremos.
 
Para que el Espíritu Santo asista a los obispos mexicanos que se reunirán en asamblea esta semana. Oremos.
 
Para que haya cada vez más hombres y mujeres de buena voluntad dispuestos a trabajar al servicio de la justicia y de la paz en el mundo. Oremos.
 
Para que los que se están quedando sin trabajo a causa de la crisis económica, tengan la ayuda que necesitan ante esta situación. Oremos.
 
Para que los que estamos aquí reunidos celebrando la Eucaristía descubramos cada día más el gusto de la oración y del trato personal con Dios. Oremos.


Escucha, Padre, nuestras plegarias, y haz que nosotros y todos los hombres y mujeres de buena voluntad, aprendamos a ser más generosos cada día. Por Jesucristo, nuestro Señor.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Mira, Señor, con bondad los dones que te presentamos, a fin de que el sacramento de la muerte y resurrección de tu Hijo, nos alcance de ti la vida verdadera. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 24. 35)


Los discípulos reconocieron al Señor Jesús cuando partió el pan.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Te damos gracias, Señor, por habernos alimentado con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y te rogamos que la fuerza del Espíritu Santo, que nos has comunicado en este sacramento, permanezca en nosotros y transforme toda nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Published in: on 10 noviembre, 2012 at 3:36  Dejar un comentario  

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